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	<title>Artes Liberales &#187; Renacimiento</title>
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	<description>El blog sobre las humanidades, los libros y las artes que liberan - la lectura, la escritura y el pensamiento crítico</description>
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		<title>Tomás Moro y su respuesta a Lutero</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Mar 2011 11:59:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christian Schumacher</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Biografía]]></category>
		<category><![CDATA[Moro]]></category>
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		<description><![CDATA[La fama eterna de Tomás Moro se debe a un más bien breve libro, la Utopía. Es una lectura obligada para los humanistas y forma parte de muchos cánones, oficiales como inoficiales. De la lectura de la Utopía uno podría deducir que Moro se oponía a la pena de muerte, defendía a los pobres y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->La fama eterna de Tomás Moro se debe a un más bien breve libro, la <em>Utopía</em>. Es una lectura obligada para los humanistas y forma parte de muchos cánones, oficiales como inoficiales. De la lectura de la <em>Utopía</em> uno podría deducir que Moro se oponía a la pena de muerte, defendía a los pobres y creía que la religión es fuente de armonía social. Pero la <em>Utopía</em> es un libro breve. Mucho más extensos son sus escritos en defensa de lo que consideraba la verdadera religión (la católica). De la lectura de estos textos emerge un Tomás Moro radicalmente diferente. De hecho, algunos de estos escritos le han ganado la no despreciable fama (secreta) de haber escrito el latín más vulgar de la historia de Occidente.</p>
<p><span id="more-126"></span>En los tiempos de Tomás Moro, la iglesia católica estaba pasando por una de sus crisis más profundas. Punto de cristalización de esta crisis fue Martín Lutero, uno de los curas y monjes reformadores que atacaron de frente las prácticas corruptas del papado y la burocracia eclesiástica.</p>
<p>En una ocasión, Lutero le envió una carta al rey Enrique VIII de Inglaterra. La primera respuesta a la carta fue escrita por el mismo rey; una segunda carta de Lutero obtuvo una extensísima respuesta de Moro, entonces consejero real. En la edición contemporánea, la respuesta tiene 350 páginas. Un breve ejemplo es suficiente para captar la dimensión del desastre.</p>
<p style="padding-left: 30px;">“Después de haber obtenido este consejo, Lutero comenzó a recobrar su espíritu que casi había escapado por su parte de atrás. Pero porque vio que necesitaba más que su usual ánimo de pelea – ya que no disponía de ninguna otra arma qué usar en su disputa – les urgió a cada uno de ellos a que corrieran a un lugar en el que podrían rebuscarse la mayor posible cantidad de peleas estúpidas y ataques groseros. Cuando habrían recolectado un costal lleno de esto, se lo deberían llevar inmediatamente a Lutero, porque de estos costales él llenaría su propio fárrago de respuesta.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Entonces cada uno de ellos fue en diferentes direcciones, cada uno al lugar que le sugería su espíritu, y se repartieron entre las carretas, carruajes, botes, baños públicos, prostíbulos, barberías, tabernas, casas de citas, molinos, retretes y griteríos. Ahí, diligentemente observaron y anotaron en sus libretas lo que un cochero habló obscenamente, o un sirviente insolentemente, o un portero lascivamente, o un parásito burlonamente, o una puta licenciosamente, o un proxeneta indecentemente, o un dueño de baños públicos mugrosamente, o un cagador obscenamente. Después de cazar por varios meses, ellos, finalmente, todo lo que habían recolectado de cualquier lado – locuras, peleas, ataques groseros, disipación, obscenidad, mugre, sucio, moco, mierda – todo este desperdicio lo embutieron en la más podrida cloaca que es el pecho de Lutero.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Todo esto lo vomitó, a través de su podrida boca, dentro de su libro maldiciente, como boñiga devorada. De ahí, lector, usted recibe esa acumulada masa de peleas indecentes, que son lo único que llena este libro completamente loco. Cuando él trata de decir algo sobre una cuestión, simplemente remueva este mosaico elaborado de grosería; inmediatamente verá, lector, cómo de poco de sustancia queda de tal gran montón de palabras, y hasta ese poco está corrompido.” [p. 62; mi traducción]</p>
<p>Lo que queda en evidencia es que el texto de Moro es, en efecto, un “mosaico elaborado de grosería”; un desastre argumentativo completo – y se podría decir, también, un desastre humanista. El Tomás Moro de esta diatriba es irreconocible para el lector de la <em>Utopía</em>; pero al mismo tiempo comienza a ser visible quien, como Canciller del Reino, envió a la hoguera a seis herejes cuyo “crimen” consistió en tener biblias traducidas al inglés.</p>
<p>¿Quién era Moro, entonces? ¿Santo letrado o vulgar fanático?</p>
<p>Richard Marius, en su biografía de Moro, expresa el dilema así:</p>
<p style="padding-left: 30px;">“Lo conflictos internos de Moro y su misterio fundamental surgen más oscuramente de lo que sus admiradores modernos quisieran admitir. Las contradicciones son crudas y numerosas y a veces lo convierten en un héroe decepcionante. Él sintió una sensibilidad y repugnancia frente al dolor físico durante toda su vida; sin embargo, con entusiasmo envió a herejes a una muerte entre llamas y después se burló de sus tormentos.” [p. 518; mi traducción]</p>
<p>La biografía de Marius no elude las cuestiones espinosas e incómodas que la vida y las obras de Moro generan; esta es su distintiva cualidad. Las demás biografías que he leído (<a title="Ackroyd - Life of Thomas More" href="http://artesliberales.info/2010/05/16/ackroyd-life-thomas-more/" target="_blank">esta</a> y <a title="Kenny - Thomas More" href="http://artesliberales.info/2010/05/12/anthony-kenny-thomas-more/" target="_blank">esta otra</a>) mencionan el escabroso detalle, pero no se enfrentan con el necesario esmero a la cuestión del fanatismo y la arrogancia en el poder.</p>
<p>Para el lector, entonces, queda una moraleja: así como una golondrina no hace verano, un libro no hace autor – y una <em>Utopía</em> no hace humanista.</p>
<p>Bibliografía:</p>
<p>More, Thomas. <em>Responsio ad Lutherum</em>. En <em>The Yale Edition of the Complete Works of St. Thomas More</em>, vol. 5, part 1. New Haven: Yale University Press, 1969.</p>
<p>Marius, Richard. <em>Thomas More</em>. London: Fount Paperbacks, 1986.</p>
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		<title>Defoe y Swift: Vidas paralelas</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Nov 2010 10:11:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christian Schumacher</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Defoe]]></category>
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		<category><![CDATA[Swift]]></category>

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		<description><![CDATA[En la geometría, y dicho de manera poco precisa, se llama “paralelas” a dos líneas rectas cuyas extensiones hacia el infinito no se cruzan en ningún punto. Algo similar se puede afirmar de las vidas de Daniel Defoe y de Jonathan Swift que parecen no haberse cruzado, lo que constituye un hecho lo más de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->En la geometría, y dicho de manera poco precisa, se llama “paralelas” a dos líneas rectas cuyas extensiones hacia el infinito no se cruzan en ningún punto. Algo similar se puede afirmar de las vidas de Daniel Defoe y de Jonathan Swift que parecen no haberse cruzado, lo que constituye un hecho lo más de curioso. <span id="more-102"></span></p>
<p>Daniel Defoe y Jonathan Swift son dos de los más importantes escritores ingleses de todas las épocas y seguramente los dos más importantes de sus propios tiempos. Vivieron durante mucho tiempo de su vida en Londres. Defoe nació en 1660 y Swift en 1667. Seguramente habían tenido más de una oportunidad de conocerse, especialmente dado su cercanía con la corte y su notoriedad pública. Tenían amigos influyentes en el gobierno, publicaban panfletos políticos que eran leídos asiduamente, competían con sus libros por el interés de los lectores.</p>
<p>Sin embargo, en sus respectivas obras y, lo que es incluso más increíble, en las biografías que sobre sus vidas y obras se han escrito, no se encuentran referencias cruzadas (con dos o tres excepciones a cargo de un biógrafo al que este hecho le debió parecer igual de notable que a mí).</p>
<p>Esto es realmente curioso, porque hay al menos un tema en el que un diálogo entre sus panfletos hubiera sido más que natural: la religión. Defoe era miembro de los <em>dissenter</em>, un grupo de protestantes que se encontraban en oposición a la iglesia anglicana, a la que pertenecía Swift. Los <em>dissenter</em> no podían acceder a cargos públicos ni militares; por esta razón, Defoe se dedicó al comercio y al periodismo. Un panfleto suyo publicado en 1702, <em>La manera más corta de lidiar con los dissenter: o propuestas para el establecimiento de la iglesia</em>, atacaba por igual a anglicanos como protestantes que practicaban lo que se llamaba “conformidad ocasional” a los juramentos de la iglesia establecida. Su tono satírico no fue bien recibido por la corte y Defoe fue encarcelado, multado y puesto en el cepo en tres plazas públicas.</p>
<p>En 1704, Swift publicó su famoso primer libro <em>Cuento de un tonel</em> en 1704, en el cual de manera satírica examina las diferencias entre las tres iglesias católica, anglicana y protestante. Unos cuatro años después publicó otro de sus famosos panfletos, que tiene un título extraordinario: <em>Un argumento para probar que la abolición de la cristiandad en Inglaterra podría, así como están las cosas hoy en día, verse atendida por algunos inconvenientes y quizá no producir los muchos buenos efectos que se se han propuesto</em>.</p>
<p>Estos panfletos son los más importantes que sobre el tema del sectarismo religioso escribieron los dos autores. Muestran que los dos asumieron el debate cada uno desde la perspectiva de su propio punto de vista y de acuerdo con los intereses propios de su posición en la sociedad, sin establecer un diálogo o siquiera una confrontación directa. Esto hace pensar que la ávida publicación de panfletos servía al fin de manipular la opinión pública, que recibía estos extraordinarios escritos interesada, escandalizada y quizá también algo entretenida. Un extraño caso de diálogo de sordos.</p>
<p>Una cosa es que los dos se hayan, por así decirlo, ignorado durante su vida en Londres. Otra cosa diferente es que los biógrafos y críticos traten a cada uno de ellos como si hubieran vivido en planetas diferentes, o al menos en tiempos diferentes. El Londres de Swift es descrito como diferente al de Defoe; su visión de política, igualmente.</p>
<p>Quizá sea porque Defoe y Swift hayan personalizado conceptos de “ciudadano” diametralmente opuestos. El ciudadano Swift es el más tradicional de los dos; apegado a las instituciones con poder (la iglesia y la corte), con una visión política extraída de los clásicos y del derecho. El ciudadano Defoe es mucho más moderno; comerciante, revolucionario, periodista, economista, geógrafo, moralista&#8230; la lista es larga y siempre incompleta. En este contraste, Swift es el ciudadano de una monarquía renacentista que siente sus raíces en el medioevo; Defoe es el ciudadano de un naciente imperio comercial global. Así, quizá con alguna razón hayan tenido vidas paralelas: el uno mirando hacia atrás, el otro hacia adelante.</p>
<p>Fuentes:</p>
<p>Defoe, Daniel. <em><a title="Defoe, The Shortest-Way, en Bartleby.com" href="http://www.bartleby.com/27/12.html" target="_self">The Shortest-Way with the Dissenters</a>; Or, Proposals for the Establishment of the Church. </em>1702.</p>
<p>Swift, Jonathan. <a title="Swift, A Tale of a Tub, en Gutenberg.org" href="http://www.gutenberg.org/cache/epub/4737/pg4737.txt" target="_blank"><em>A Tale of a Tub</em></a>. 1704.</p>
<p>Swift, Jonathan.<a title="Swift, An Argument, en Gutenberg.org" href="http://www.gutenberg.org/cache/epub/12252/pg12252.txt" target="_blank"> </a><em><a title="Swift, An Argument, en Gutenberg.org" href="http://www.gutenberg.org/cache/epub/12252/pg12252.txt" target="_blank">An Argument</a> to Prove that the Abolishing of Christianity in England May, as Things Now Stand Today, be Attended with Some Inconveniences, and Perhaps not Produce Those Many Good Effects Proposed Thereby. </em>1708.</p>
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		<title>“Los estudios sirven para el deleite, el adorno y la habilidad.”</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Nov 2010 15:48:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christian Schumacher</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escritura]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura]]></category>
		<category><![CDATA[Bacon]]></category>
		<category><![CDATA[Renacimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Traducción]]></category>

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		<description><![CDATA[Este blog es sobre las artes liberales. En realidad, debería tener una página al menos en la cual expusiera mis ideas sobre las artes liberales, o al menos dar una definición. En cambio, voy a remitirme sin pudor a los clásicos. Francis Bacon escribió una colección célebre de ensayos que incluye uno “sobre los estudios”. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- p { margin-bottom: 0.21cm; } -->Este blog es sobre las artes liberales. En realidad, debería tener una página al menos en la cual expusiera mis ideas sobre las artes liberales, o al menos dar una definición. En cambio, voy a remitirme sin pudor a los clásicos. Francis Bacon escribió una colección célebre de ensayos que incluye uno “sobre los estudios”. El estilo es claro, cadencioso y categórico. En él se encuentra mucho de lo que los humanistas ilustrados entienden por las artes liberales: estudios que forman hábitos liberadores. El siguiente texto es mi traducción del ensayo.<span id="more-99"></span></p>
<p>Francis Bacon: De los estudios</p>
<p>Los estudios sirven para el deleite, el adorno y la habilidad. Su principal uso como deleite está en la vida privada y el retiro; como adorno, en el discurso; y como habilidad, en el juicio y la organización de los negocios.</p>
<p>Porque hombres expertos pueden realizar tareas y quizá juzgar sobre cuestiones particulares, una por una; pero los consejos generales así como el diseño y la organización de los asuntos surgen mejores de los que han estudiado.</p>
<p>Dedicar demasiado tiempo al estudio es signo de pereza; usar el estudio en exceso para el adorno es una afectación; juzgar sólo con base en las normas de lo estudiado es el temperamento de un erudito.</p>
<p>Los estudios perfeccionan la naturaleza y son a su vez perfeccionados por la experiencia: porque las habilidades naturales son como plantas silvestres que necesitan ser podadas por medio del estudio; y los estudios en sí mismos indican derroteros demasiado remotos, al menos de que sean limitados por la experiencia.</p>
<p>Los hombres prácticos desdeñan los estudios, los hombres simples los admiran y los hombres sabios los usan; porque no enseñan su propio uso, sino que existe una sabiduría sin y más allá de ellos, obtenida por medio de la observación.</p>
<p>No se debe leer para contradecir ni refutar; ni para creer y darlo por hecho; ni para encontrar tema de conversación; sino para ponderar y considerar.</p>
<p>Algunos libros son para ser saboreados, otros para ser devorados, y algunos pocos para ser mascados y digeridos; es decir, algunos libros son para ser leídos por partes; otros para ser leídos pero no curiosamente; y algunos para ser leídos enteramente, con diligencia y atención. Algunos libros también se pueden leer por encargo y resúmenes de ellos hacer por medio de terceros; pero eso sólo sería en caso de argumentos menos importantes y libros menores; en todos los demás casos, los libros destilados son como las aguas destiladas comunes, cosas extravagantes.</p>
<p>La lectura hace un hombre completo; la consulta un hombre preparado; y la escritura un hombre exacto. Por lo tanto, si un hombre escribe poco requiere de una gran memoria; si consulta poco requiere de una mente ágil; si lee poco requiere de mucha astucia para poder pretender saber cuando no sabe.</p>
<p>Las historias hacen hombres sabios, las poesías ingeniosos, las matemáticas sutiles, las ciencias profundos, la moral solemnes, la lógica y la retórica hábiles para la confrontación. <em>Abeunt studia in mores</em> [<em>los estudios se transforman en carácter</em>].</p>
<p>No, no hay dificultad en la inteligencia que no se pudiera resolver con estudios adecuados; como las enfermedades del cuerpo que pueden tener ejercicios apropiados. Los bolos son buenos para los cálculos y los riñones; el tiro al blanco para los pulmones y el pecho; caminar ligeramente para el estómago; cabalgar para la cabeza; y así sucesivamente. Así que, si la inteligencia de un hombre se distrae debe estudiar las matemáticas; porque en las demostraciones, si su mente se distrae aunque sea un poco, tiene que comenzar de nuevo. Si su ingenio no es apto para distinguir o encontrar diferencias, debe estudiar a los escolásticos; porque ellos son <em>cymini sectores </em>[<em>los que parten semillas/ los que hilan delgado</em>]. Si no es capaz de repetir un ejercicio y de hacer uso de una cuestión para probar e ilustrar otra, debe estudiar los casos de los abogados. Así, cada defecto de la mente puede tener su propia receta.</p>
<p>Fuente: Bacon, Francis. <em>The Essays Or Counsels, Civil And Moral, Of Francis Lord Verulam Viscount St. Albans</em>.  La colección de ensayos en inglés se puede encontrar <a title="Francis Bacon, Essays" href="http://www.gutenberg.org/cache/epub/575/pg575.txt " target="_blank">aquí</a>.</p>
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		<title>Tres vidas de Francis Bacon</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Aug 2010 19:59:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christian Schumacher</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El último mes estuve revisando tres biografías sobre Francis Bacon, el filósofo, naturalista y político renacentista inglés del siglo XVII. Bacon, cuya fama universal se basa en el Novum Organon o Indicaciones relativas a la interpretación de la naturaleza, de 1620, fue el primer filósofo de la ciencia moderno; es decir, el primero en tratar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm; font-style: italic } -->El último mes estuve revisando tres biografías sobre Francis Bacon, el filósofo, naturalista y político renacentista inglés del siglo XVII. Bacon, cuya fama universal se basa en el <em>Novum Organon o Indicaciones relativas a la interpretación de la naturaleza</em>, de 1620, fue el primer filósofo de la ciencia moderno; es decir, el primero en tratar de reorganizar todo el conocimiento sobre la naturaleza con base en la observación y el experimento. Pero también fue un importante filósofo moral y abogado, cuya carrera pública lo llevó al más alto cargo civil de su época, la Cancillería del Reino. Bacon, entonces, era un hombre renacentista por excelencia, ciudadano del mundo de las ideas como del mundo de las cuestiones prácticas.<span id="more-88"></span></p>
<p>Estas dos caras de la vida de Bacon, sin embargo, reflejan dos estilos de vida diametralmente opuestos. El hombre público vivía una vida de grandes lujos, ostentosa y atiborrada de sirvientes y favorecidos. De esta vida sobrevive amplio testimonio en forma de cartas personales y oficiales, actas de la corte y de los jurados. De la vida filosófica, sin embargo, no hay vestigios más allá de los libros y ensayos y una que otra carta dirigida a personajes de la corte o amigos. ¿Cómo escribía sus libros? ¿Cuándo encontraba el tiempo y la tranquilidad necesaria? ¿Dónde estaba su escritorio y su biblioteca? ¿Con quién comentaba sus inquietudes intelectuales? De estas cuestiones, poco se sabe.</p>
<p>No sorprende entonces que las biografías de Bacon tengan un cierto sesgo político; simplemente, hay más qué contar así. Eso no significa que estas biografías sean deficientes; de ninguna manera, porque la vida de Bacon está bien documentada y sólo hay pocos aspectos que todavía generan controversia (así como su rol en el juicio contra por alta traición contra el Conde de Essex, su anterior amigo y benefactor, y su tardío matrimonio de conveniencia con la adolescente Alice Barnham, del cual no surgieron hijos).</p>
<p>Las dos biografías políticas que revisé son:</p>
<p>Bevan, Bryan. <em>The Real Francis Bacon</em>. London: Centaur Press, 1960.</p>
<p>Bowen, Catherine Drinker. <em>Francis Bacon: The Temper of a Man</em>. London: Hamish Hamilton, 1963.</p>
<p>The Real Francis Bacon entrega lo que promete: una visión vívida, personal y cercana del “verdadero” Bacon, mientras que <em>The Temper of a Man</em> observa al hombre con un poco más de distancia, en búsqueda de su “templanza” y “carácter”. En ambas, el tema de mayor interés, aparte de la vida pública de Bacon y su aporte a la historia de la corte inglesa, es el de la influencia de Bacon sobre la historia de las ideas jurídicas inglesas. Desde joven, el abogado Bacon se había interesado más en los tratados de filosofía jurídica y social que en la aplicación del derecho y los litigios. Su concepto de tiempo estaba dominado por la noción de futuro; su concepto de cambio dominado por la noción de progreso.</p>
<p>En ambas biografías, sin embargo, la vida de científica de Bacon es tratada como anecdótica. Su libros de filosofía natural son mencionados pero aparecen como materia extraña. Surgen de pronto, sin relación aparente con la narrativa sobre su vida pública o privada; importantes por cierto, influenciales sin duda, pero incomprensibles desde la perspectiva del Bacon “visible”.</p>
<p>La biografía que logra crear una imagen más unificada de Bacon es:</p>
<p>Zagorin, Perez. <em>Francis Bacon</em>. Princeton: Princeton University Press, 1998.</p>
<p>Esta visión comprehensiva se refleja en los títulos de los capítulos:</p>
<p>1- Introducción: Las dos vidas de Bacon</p>
<p>2- La filosofía y la reconstrucción del conocimiento: El génesis del proyecto baconiano</p>
<p>3- La Gran Instauración</p>
<p>4- Filosofía humana: Moral y política</p>
<p>5- Lenguaje, ley y política</p>
<p>6- Conclusión</p>
<p>Las anteriores biografías proceden cronológicamente; esta procede ideológicamente. En el prefacio el autor resume de manera breve las más importantes estaciones en la vida de Bacon. Después, se dedica a lo que podría llamar la historia de las principales ideas de Bacon. Esta historia de las ideas es cuidadosa y es más que una exégesis de sus obras; es el intento de poner las ideas en el contexto de la vida personal y de las circunstancias políticas e ideológicas de la época. Como Zagorin dice en las primeras páginas, nunca antes se había hecho el intento de encontrar una narrativa comprehensiva para la vida de Bacon, que reflejara de igual manera sus “dos vidas”. Creo que el intento se ha logrado plenamente; es sin duda alguna un libro muy interesante, sobre un personaje del cual hay mucho qué aprender.</p>
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		<title>Anthony Kenny: Thomas More</title>
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		<pubDate>Wed, 12 May 2010 08:19:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Christian Schumacher</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una breve reseña de la biografía de Tomás Moro por Anthony Kenny.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- 		@page { margin: 2cm } 		P { margin-bottom: 0.21cm } -->Kenny, Anthony. <em>Thomas More</em>. Past Masters. Oxford: Oxford University Press, 1983.</p>
<p>Este es un buen libro. Una de sus principales bondades es su brevedad. En apenas 111 páginas Kenny logra dar una visión panorámica de la vida de Thomas More [Tomás Moro] (1478-1535)<em>, </em>consejero de Enrique VIII, Canciller y autor del primer ensayo utópico, la <em>Utopía. <span id="more-29"></span></em></p>
<p>Los siete capítulos de la biografía están organizados cronológicamente: 1- El joven humanista; 2- El Estado de Utopía; 3- El consejero del rey; 4- El defensor de la fe; 5- Las dificultades del Canciller; 6- “Perder la cabeza sin sufrir daño”; 7- Un hombre para todas las ocasiones. Estos títulos resumen la vida, la muerte y la influencia de More, el quizá más importante hombre renacentista de Inglaterra.</p>
<p>Atrapado entre su lealtad al rey y la obediencia a su conciencia, More finalmente se decide por su conciencia y asume la pena de muerte como consecuencia. ¿Porqué? Esta pregunta todavía no ha sido respondida satisfactoriamente por los estudiosos. El libro de Kenny no le da al lector los elementos suficientes para aventurar una respuesta propia, tal es su brevedad.</p>
<p>En resumen, entonces, este es un buen libro para obtener una confiable visión panorámica de una vida, cuyos motivos sin embargo requieren de un tratamiento más íntimo y detallado. En la última sección del libro, “Sugerencias para lecturas adicionales”, el lector que busque más información encuentra las pistas necesarias para proseguir sus exploraciones.</p>
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